Gil-Meseguer, Martínez-Medina, and Gómez-Espín: El trasvase Tajo-Segura (1979-2017). Actuaciones para su futuro en España



Introducción

Antecedentes sobre el cambio de origen del trasvase (TTS)

A lo largo de la historia hay una serie de iniciativas, proyectos y acciones que han buscado transferir agua a la región más seca de la península Ibérica: el sureste de España. La escasez de agua obliga a sus moradores a traer agua a estas tierras desde aquellos lugares donde existen caudales no consumidos. Desde antiguo, las gentes de Vinalopó han mirado hacia las aguas del Segura y Júcar, y los de las cuencas del Guadalentín y del Almanzora se orientarán inicialmente a las aguas de las fuentes de Caravaca (cuenca del Segura), y finalmente a recursos de otros ríos, como los del Castril y Guardal (afluentes del Guadiana Menor en la cuenca del Guadalquivir). Reyes y gobiernos de todos los tiempos se han preocupado por estos trasvases de aguas, a los que han destinado dinero y energía de sus hombres mejor preparados (ACHS, 1942).

En los tiempos de Carlos V y Felipe II, las guerras no permitieron desarrollar los proyectos de traída de agua del Castril y Guardal, dentro de los grandes proyectos de interconexión hidráulica de los ríos de la península Ibérica. Se iniciaron obras, pero fueron interrumpidas en 1540, por las guerras contra los protestantes; en 1566, por la rebelión de los moriscos; en 1573, por la expedición a Inglaterra (la Armada Invencible).

Hernán Pérez de Herrera presentó en 1568 un memorial a Felipe II, en el que señalaba que la solución a la escasez de agua sería traer a Lorca el agua de las fuentes de Archivel, Venablón, Singla, Barranda, Caneja, Naviales y de los Ojos de Archivel, parajes cercanos a Caravaca. En 1574, Alvaro Rodríguez de Maderuela propuso al rey un proyecto más ambicioso: el trasvase del Castril y Guardal, afluentes del Guadiana Menor (Mula, Hernández, & Gris, 1986:35).

Por Real Cédula de Felipe IV del 15 de octubre de 1733, se encarga la dirección de las obras para la traída de aguas a Don Gregorio López Madera, quien fijará su residencia en Huéscar. Los errores técnicos y la escasez de caudales obligarían a su paralización, cuando los trabajos llegaron a la sierra de Almorox. En tiempos de Felipe V, por Cédula del 15 de enero de 1742, se encarga el estudio de la conducción a Lorca de los ríos Castril y Guardal al Teniente Coronel Don Sebastián Ferignan y Cortés. Éste hizo los primeros aforos del Castril y Guardal en junio de 1742, encontrando para el primero un caudal de 2.2 m3/s, y 1.4 m3/s, para el segundo. Niveló más de 600 leguas (400 km) y plasmó el proyecto “en más de una arroba de papel”. Debían pasar muchos años, hasta 1928, para que se hicieran estudios geológicos, campañas de aforos, etcétera, que superasen el estudio de Ferignán (Bautista & Muñoz, 1986:48).

El intento de realización de las obras del Canal a Lorca y el fracaso financiero de Prádez y Compañía, lleva a Carlos III, el 4 de septiembre de 1776 (Real Cédula dada en San Idelfonso), a anular la concesión a Prádez. Por esa Real Cédula se forma otra compañía, bajo los auspicios reales: la Compañía del Real Canal de Murcia. La nueva compañía mantenía a Boizot como director de las obras, estando el coste de las mismas a cargo de las rentas de Correos y también de arbitrios de vinos y aguardientes, e impuestos sobre la barrilla, sosa y esparto. Finalmente se iniciaron las obras que continuaron con gran actividad hasta 1780; se abrieron unas 32 000 varas (27 km) de canal con algunas interrupciones (Figura 1). Los elevados costos motivan la Real Orden del 24 de marzo de 1778, que eliminó los propósitos de navegación y se limitó sólo a canal para riegos. El Real Decreto del 11 de febrero de 1785 disuelve la Compañía del Real Canal de Murcia y se mandan construir los pantanos de Puentes y Valdeinfierno (Gil, 2017:53).

Figura 1

Excavación del antiguo Canal de Murcia (1776-1785).

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En octubre de 1932, Martín Navarro Flores vuelve a la provincia de Almería; acompañado de los ingenieros Manuel Lorenzo Pardo y Clemente Sáenz García, se desplazan a la vertiente de Hijate, desde donde consideran factible conducir los caudales hasta la cuenca del Almanzora (Fernández, 2006:294). En dicho viaje, parece que estos ingenieros también pensarían en abastecer de agua a tales tierras desde otras cuencas, como las del Guadiana y Tajo (Flores, 2004:191-192). El viaje de Lorenzo Pardo y Clemente Sáenz por el sureste de España les permite entrar en contacto con la gente de los campos del Bajo Almanzora, Lorca y Cartagena, y comprender la urgente necesidad de traer agua de otras cuencas a estas tierras resecas, para evitar la miseria y cortar la emigración: “Una invitación llevó el 24 de octubre de 1932 a Lorenzo por tierras de Cartagena y del Almanzora, le acompañábamos. (…) Tres o cuatro días después, de regreso a Madrid por carreteras alicantinas y en el interior del automóvil, comentábamos lo que con dolor habíamos contemplado”. (Sáenz, 1971:239-247). Esto lleva a Lorenzo Pardo a diseñar una nueva política hidráulica, que atendiera más al Levante. Realiza una crítica al Plan de Obras Hidráulicas de 1902 y diseña el Plan de Obras Hidráulicas de 1933, en el que figura un estudio del desequilibrio hidrológico del país, y se apuntan medidas para la corrección del mismo, como el Plan de Mejora y Ampliación de Riegos de Levante.

La solución con un trasvase al sureste tendría su origen en la cabecera del Tajo, atravesaría también la cabecera del Guadiana, con la posibilidad de conectar con el Júcar, a través del embalse de Alarcón, para llegar las aguas de estas tres cuencas al embalse del Talave en la cuenca del Segura (Torres, 1961:37-38). El Plan de Mejora y Ampliación de los Riegos de Levante preveía trasvasar aguas de las cabeceras del Tajo y del Guadiana, junto con sobrantes del Mijares, Turia, Júcar y Segura, hasta alcanzar un volumen total de 2 297.160 hm3/año, para transformar en regadío 338 000 ha de las provincias de Almería, Murcia, Alicante, Valencia, Albacete y Cuenca (Flores, 2004:192).

Otra propuesta es la de Félix de Los Ríos. En 1933, al informar del Plan de Obras Hidráulicas, ya indica la posibilidad de trasvasar aguas al Levante desde el río Ebro. Propuesta que concreta en 1937, integrada por dos partes separables: una, trasvase de aguas desde el Ebro hasta el Turia; y otra, trasvase y compensaciones sucesivas hasta llegar a alcanzar los campos de Cartagena y Almanzora (Torres, 1961:40-41).

El Plan General de Obras Públicas de 1940 introdujo tres conceptos o directrices básicas de planificación de recursos hídricos en el ámbito nacional: 1. Regulación integral de recursos propios en las cuencas deficitarias, previa al planteamiento de los trasvases hidrográficos; 2. Mejora de la gestión de las disponibilidades hidráulicas en las zonas deficitarias, a fin de reducir al máximo la aportación de las cuencas abundantes; 3. Utilizar en las cuencas deficitarias sólo caudales sobrantes de las cuencas abundantes. En el Plan se juzga “de máximo interés” la reanudación de los estudios del trasvase de los ríos Castril y Guardal, con propósito de mejora de los riegos Lorca y Almanzora, para que de una vez se vea si es una solución aceptable o hay que desecharla de manera definitiva.

Una Orden Ministerial del 25 de septiembre de 1941 nombra a los ingenieros que deben dar el dictamen sobre esta labor, con objeto de llevar a cabo los siguientes trabajos: a) recopilación de todos los proyectos y anteproyectos redactados con el indicado fin, así como de los datos de aforos en los ríos Castril y Guardal; b) estudio de las necesidades hidráulicas con destino a riegos en las cuencas propias de los ríos mencionados y, como consecuencia, la cantidad de agua que podría trasvasarse; c) a la vista de los resultados de los apartados anteriores, propuesta para la redacción del oportuno proyecto.

La Comisión de Estudios para el Aprovechamiento de los Ríos Castril y Guardal presenta una serie de soluciones que considera de armonía entre los usuarios de las distintas cuencas hidrográficas (Guadalquivir, Almanzora, Segura), en virtud de la preferencia siguiente: en el Almanzora, el agua es necesidad; en Lorca, ayuda; en el Guadalquivir, promesa de expansión. La Comisión parte de la evidencia de que el trasvase del Castril y Guardal es viable, que existen caudales de invierno sin actual concesión de aprovechamiento; que Lorca y Almanzora alegan razones estimables, para ser examinadas y tal vez atendidas por el interés nacional (ACHS, 1942:49).

En realidad, esta propuesta de derivar agua del Castril y del Guardal para el Almanzora no será una realidad hasta el año 2003, mediante la Conexión Negratín-Almanzora (Gil, 2017:159). Sin embargo, parte del Bajo Almanzora, Lorca y Cartagena verán retomada la idea de trasvasar aguas en el Anteproyecto General de Aprovechamiento Conjunto de los Recursos Hidráulicos del Centro y Sureste de España; complejo Tajo-Segura, de noviembre de 1967, redactado por los ingenieros José María Martín Mendiluce y José María Pliego Gutiérrez (DGOH, 1967); finalizadas las obras del Acueducto, las aguas llegarían a la cuenca del Segura en 1979, y a través de la red del Postravase, también llegaría a los campos de Cartagena, Lorca y Almanzora.

El Informe, redactado en 1967 por la Comisión de Recursos Hidráulicos del II Plan de Desarrollo Económico y Social (II PDES) y su propuesta de iniciar la corrección del desequilibrio hidráulico nacional mediante el trasvase Tajo-Segura, fue decisivo para la puesta en marcha de la obra. Las condiciones fundamentales barajadas en el anteproyecto de 1967 para determinar los volúmenes a trasvasar, hacían que la propuesta del trasvase Tajo-Segura viniera soportada por el criterio de utilización de sobrantes y por el de economía de esquemas de trasvase tanto en su aspecto constructivo como en el de explotación.

El anteproyecto aclaraba que el volumen de los trasvases viene determinado por las necesidades no satisfechas en la zona deficitaria, por la disponibilidad de sobrantes en la cuenca alimentadora o por las características técnico-económicas de las obras que permiten el trasvase. Los grandes trasvases debían plantearse de forma que el caudal captado y conducido fuera lo más uniforme posible a lo largo del año, para lograr un menor coste por metro cúbico transportado, menor potencia instalada por metro cúbico elevado en las tomas por bombeo y ventajas en la programación del suministro.

Los excedentes totales calculados en la cuenca del Tajo, medidos en frontera con Portugal, se cifraron en 5 502 hm3/año, lo que acreditaba la plena satisfacción de las demandas totales del Tajo en el futuro. Siendo Bolarque el punto adecuado de toma para origen del acueducto, el volumen trasvasable vendría fijado por los sobrantes del tramo I en el futuro, estimados en 1 118 hm3/año. Su disponibilidad, para enviarlos al sureste a lo largo del tiempo, sería determinada por las existencias embalsadas cada año. Los recursos máximos que podían asignarse para trasvasar al sureste eran 1 000 hm3/año, sin perjuicio alguno para el Tajo.

Presentado el anteproyecto y superado el trámite de información, que recibió 85 000 alegaciones, se procedió a su aprobación definitiva por OM del 2 de agosto de 1968, tras acuerdo de Consejo de Ministros. El 12 de febrero de 1969 se publicaba en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la Ley 1/1969, que aprobaba el II Plan de Desarrollo Económico y Social (II PDES), cuyo artículo 17 disponía que: “El aprovechamiento conjunto del sistema hidráulico Tajo-Segura (ATS) se regulará por medio de una Ley”. El Decreto 102/1969, de 9 de mayo, aprobaba el texto refundido de la Ley del II PDES y reiteraba en su Disposición Final Cuarta lo ordenado en el artículo 17 de la Ley 1/1969. La Ley 21/1971 daba cumplimiento a este mandato; más tarde, la Ley 52/1980, ya funcionando el acueducto Tajo-Segura (ATS), regulaba el régimen económico de su explotación.

Objetivos y metodología

El objetivo de esta investigación es ―en el paradigma de política de aguas de oferta de recursos para un espacio estructuralmente deficitario como el sureste de España― poner en valor el trasvase Tajo-Segura (TTS) no sólo para el sureste (postrasvase) sino también para todos los espacios que recorre el acueducto Tajo-Segura (ATS). El conocimiento de las infraestructuras y de los usuarios se ha adquirido a lo largo de dos contratos de asesoría científica y apoyo tecnológico llevados a cabo entre la Universidad de Murcia (UMU) y el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (SCRATS) en los años 2010-2011 y 2014-2015.

El centro de la península Ibérica es ocupado por ambas submesetas, rodeadas por alineaciones montañosas que sólo dejan llegar la influencia atlántica. Estos sistemas montañosos interfieren en la trayectoria de los flujos de la circulación general del oeste, que impera en nuestras latitudes, de manera que al deber elevarse para salvarlos aumentan las precipitaciones. En estas montañas se localizan las cabeceras de los ríos que van a recorrer, siguiendo la pendiente hacia el oeste, los grandes espacios del interior peninsular. Sobre estas cuencas terciarias se han instalado grandes organismos hidrológicos, como el Duero en la submeseta norte, y el Tajo y el Guadiana en la sur, que desembocan en el Atlántico. El sureste de España es una región de la periferia peninsular que queda a sotavento de esos relieves, al abrigo de la circulación general del oeste, situación que la convierte en la región más seca de Europa. Sus cursos de agua son del tipo rambla y río-rambla, como el Vinalopó y Guadalentín. Este territorio se puede delimitar por la línea de costa del litoral mediterráneo y la isoyeta de los 400 mm de precipitación, así como la isoterma, con una temperatura media anual superior a los 16 ºC. Una región de cierta homogeneidad climática (la estepa litoral sería la respuesta más directa al desierto de abrigo aerológico y topográfico que constituye el SE peninsular), donde los meses secos aumentan de NE a SW y las precipitaciones, además de por su escasez, también se caracteriza por una elevada irregularidad anual e interanual (Gómez, López, & Montaner, 2011:33-34). Son necesarias las transferencias de agua, para que junto con la desalación, se complete y atienda el consumo de una población que en verano supera los cinco millones de personas, y para hacer frente al riego de más de 230 000 hectáreas de agricultura comercial.

En cuanto a la metodología, se ha llevado a cabo un estudio diacrónico, de geografía regional, donde junto con las fuentes y bibliografía consultadas (sobre todo el Archivo de la Confederación Hidrográfica del Segura), se han visitado las áreas cedentes y receptoras (trabajo de campo), y entrevistado a gestores de agua de boca y de riego, con objeto de valorar el trasvase Tajo-Segura.

Discusión

Gestión de las transferencias de agua del Trasvase Tajo-Segura

Para la derogación del trasvase del Ebro se creó en España un ambiente poco favorable a los trasvases (etapa en el Ministerio de Medio Ambiente de Cristina Narbona), con algunos investigadores de historia económica, geografía, ecología, etcétera, asociados con Nueva Cultura del Agua (Arrojo, Del Moral, Martínez y Esteve, entre otros) que publicaron contra las redes para esos envíos de agua. Otros investigadores han defendido las aportaciones de sobrantes a las cuencas deficitarias (Gil, Morales, Rico, Hernández, Gil, Gómez, Melgarejo, Soto, entre otros) con base en el análisis del papel llevado a cabo por las aguas distribuidas por complejos hidráulicos como el TTS o la conexión Negratín-Almanzora (C-N-A).

La ley 52/1980 del 16 de octubre, de regulación del Régimen Económico de la Explotación del Acueducto Tajo-Segura, determina en su artículo segundo: “A los efectos de esta Ley se considerarán obras del acueducto Tajo-Segura las ejecutadas o financiadas por el Estado para derivar, regular, conducir y distribuir las aguas trasvasadas, así como las obras complementarias necesarias para conseguir su perfecto funcionamiento”.

Para su estudio es posible distinguir por pretrasvase el conjunto de obras realizadas en la cuenca del Tajo con objeto de posibilitar las transferencias de aguas de la cabecera del Tajo a la cuenca del Segura. El Trasvase, en sentido estricto se identifica con el acueducto Tajo-Segura (de Bolarque en la cuenca del Tajo al Talave en la Cuenca del Segura). Por postrasvase se identificaría el conjunto de canales, acueductos, sifones, balsas y embalses, estaciones de impulsión de aguas, etcétera, que tienen por objeto distribuir las aguas trasvasadas en la cuenca del Segura (Figuras 2 y 3).

Figura 2

Azud de Ojós, inicio del postrasvase en la Cuenca del Segura.

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Figura 3

Zonas regables del postrasvase Tajo-Segura. Canales en los márgenes a la derecha e izquierda.

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Las aguas trasvasadas por el acueducto Tajo-Segura (ATS) se distribuyen en el área del postrasvase para atender necesidades de riego y abastecimiento; beneficia a las provincias de Murcia, Alicante y Almería. La mayor parte tiene como destino el riego (hasta 400 hm3/año), pero son los abastecimientos a la población los que tienen prioridad (hasta 110 hm3/año), gestionados por la Mancomunidad de Canales del Taibilla (MCT).

En los últimos años, la disminución de precipitaciones en la cabecera del Segura y Tajo obliga a que la MCT recurra cada vez más a caudales de desalación (Bernabé & Gómez, 2015:286). En el periodo 1979-2017, el trasvase Tajo-Segura ha tenido un funcionamiento irregular, que en cierto modo compromete su futuro. Se ha trasvasado una media de 324 hm3/año a través de un canal construido para transportar 1 000 hm3/año, con años hidrológicos como los de 1998/99 a 2002/03, con más de 500 hm3/año transferido, y otros con menos de 300 hm3/año. La explicación oficial a esta variabilidad en las transferencias es que los recursos de la cabecera, cuya media histórica era 1 311 hm3/año (1940/41-2010/11), se han reducido a 776 hm3/año en el periodo 1980/81-2010/11; un 22% menos. En el conjunto de la cuenca, la media del periodo 1980/81-2010/11 presenta una disminución de aportaciones de 16%, frente a la serie histórica (1940/41-2010/11). Esta diferencia de reducciones en cabecera y en el conjunto de la cuenca, sugiere que otros parámetros, distintos del pluviométrico, están afectando de forma notable los recursos de Entrepeñas-Buendía. Destacaríamos una mala política de desembalses, una explotación excesiva e ilegal de acuíferos de la cabecera del Tajo y de los que se encuentran próximos al trayecto del Acueducto (como el acuífero 23 de La Mancha), y el incumplimiento de alguna de las obras previstas en el Anteproyecto de 1967, como la solución oeste para el abastecimiento de Madrid. A ello hay se debe añadir que cada vez son más las necesidades que requiere atender el trasvase Tajo-Segura, con cargo a los recursos de la cabecera del Tajo. Así, el aumento del caudal ecológico (Qe) en Aranjuez, de 5 a 6 m3/s, pero se ha dejado mucho más, lo que ha supuesto más de 50% de las aportaciones de la cabecera del Tajo (AP), como se observa en los datos de la Tabla 1. También atender a necesidades ambientales de espacios como las tablas de Daimiel (hasta 30 hm3/año) y al abastecimiento de poblaciones de municipios de la llanura manchega (Cuencas del Guadiana y Guadalquivir) de hasta 50 hm3/año (Gómez et al., 2011:70).

Tabla 1

Datos de explotación de la cabecera del Tajo. Fuente: elaboración propia, con datos de CHT (Gómez, 2017:58).

Año hidrológico AP aportación Salidas Bolarque Qe Aranjuez Consumos Cabecera Envíos ATS hm 3 / año Qe/AP
hm 3 /año %
1977-78 1 573   1 428     91
1978-79 1 848 1 525 1 582 -57 63 86
1979-80 992 1 212 1 116 96 36 112
1980-81 503 729 659 70 253 131
1981-82 637 592 577 15 345 91
1982-83 494 511 573 -63 94 116
1983-84 987 460 472 -13 141 48
1984-85 1 121 459 470 -11 350 42
1985-86 869 440 360 80 353 41
1986-87 719 440 318 122 377 44
1987-88 1 250 476 328 148 275 26
1988-89 762 545 417 128 348 55
1989-90 611 470 315 155 250 52
1990-91 826 438 333 105 309 40
1991-92 513 392 366 26 238 71
1992-93 464 334 299 35 185 64
1993-94 602 331 255 76 250 42
1994-95 405 315 225 90 196 56
1995-96 1 039 295 198 97 343 19
1996-97 1 378 295 250 45 465 18
1997-98 1 229 313 294 19 447 24
1998-99 404 291 279 12 561 69
1999-00 683 303 293 10 589 43
2000-01 1 367 355 345 10 567 25
2001-02 471 333 372 -39 516 79
2002-03 1 091 325 394 -69 518 36
2003-04 973 335 240 95 498 25
2004-05 364 368 220 148 412 61
2005-06 398 251 220 31 218 55
2006-07 615 239 225 14 217 37
2007-08 497 249 237 12 237 48
2008-09 681 284 244 40 276 36
2009-10 1 340 265 258 7 292 19
2010-11 748 332 277 55 378 37
2011-12 364 401 281 120 386 77
2012-13 916 355 257 98 372 28
2013-14 733 376 273 103 487 37
2014-15 491 363 295 68 292 60
2015-2016 681 300 289 11 192 42
Totales 31 639 15 994 15 833   12 326  
Medias periodo 811 432 406 47 324 53%
Volumen medio trasvasado en el periodo 324
Exceso de caudal ecológico en Aranjuez 219
Volumen trasvasable en el periodo 530

El Acueducto Tajo-Segura se ha consagrado como el conjunto de “obras necesarias para impedir el abandono de la zona sureste de España”, aportando recursos para los abastecimientos y riegos, y para el desarrollo económico del sureste. Es una obra pública que se está amortizando por los usuarios a través de las tarifas, que se fijaron en la Ley 52/1980, del 16 de octubre, de regulación del régimen económico de la explotación del acueducto Tajo-Segura, con novedades respecto al régimen tarifario existente, como la recuperación de costes (20 años antes de que la Directiva Marco del Agua lo institucionalizase para los países de la Unión Europea). A partir del 1 de enero de 1986, las cantidades obtenidas por la parte de la tarifa correspondiente al coste de las obras, es decir, el componente “a” de las tarifas, pasó a destinarse íntegramente a las comunidades de Castilla-La Mancha, Madrid y Extremadura, en la proporción de 4/9, 3/9 y 2/9, respectivamente, para la ejecución de obras hidráulicas y de ingeniería sanitaria, como las señaladas en el anteproyecto de 1967 en dichas comunidades autónomas.

Las infraestructuras del acueducto Tajo-Segura se convierten a lo largo de su recorrido, en un eje vertebrador para los usos del agua, especialmente en situaciones de sequía. Unas obras que no sólo permiten distribuir aguas trasvasadas del Tajo, Guadiana o Júcar, sino también recursos propios del sureste. El uso de estas infraestructuras hidráulicas está convenido a través de pago de un peaje por los beneficiarios de las aguas. Junto con los trazados de ellas, se desarrollan plantas potabilizadoras, espacios regados y actividad económica. El desarrollo en la región sureste se debe a “autovías de agua”, como la red del postrasvase de la Mancomunidad de Canales del Taibilla; la Conexión Negratín-Almanzora (C-N-A); la Rabassa-Fenollar-Amadoiro (con conexión al trasvase Júcar-Vinalopó), y las redes de distribución del agua de la desalación, desalobración, así como las que parten de EDAR y ERA tras la depuración para reutilización.

Conclusiones y propuestas

Las infraestructuras del TTS son obras públicas, con una política clara de amortización y recuperación de costes. Los usuarios del trasvase Tajo-Segura han contribuido mediante la tarifa del metro cúbico trasvasado a amortizar las obras, y asumir los gastos fijos y variables de funcionamiento. También aquellos usuarios a los que la legislación vigente les concede el derecho a la utilización de las obras del Trasvase y Postrasvase, como los caudales trasvasados con destino a las Tablas de Daimiel; abastecimientos del Alto Guadiana con aguas trasvasadas; abastecimientos del sudeste con aguas propias; riegos del sudeste con aguas propias; suministro del Júcar a los riegos de los Llanos de Albacete; suministro del Júcar para abastecimiento de Albacete; suministro del Júcar para abastecimiento del sudeste; compensación por filtraciones del túnel del Talave en los Llanos de Albacete; compensación por filtraciones del túnel del Talave en Hellín.

El trasvase Tajo-Segura forma parte de una política de oferta de recursos para el sureste, pero en los consumos es necesario aplicar una política de gestión de demandas. Entre las medidas de oferta de recursos destaca una mayor regulación con más embalses y mejor gestión de desembalses; más reutilización y mejora de calidad de las aguas; más desalación a precios asequibles al riego, etcétera. Y medidas de gestión de la demanda como la reducción de pérdidas en las redes de distribución de alta y baja, la modernización de los regadíos con ahorro y eficacia en el uso del agua para riego, las prácticas de aplicación de riego deficitario, los cambios en las orientaciones productivas a variedades de cultivos menos exigentes en agua, entre otros.

Para dar continuidad y asegurar el futuro del TTS son necesarias propuestas, como que el Sistema de Explotación Alto Tajo (Cabecera) debe dar prioridad a las demandas propias del Sistema y a la primera fase del TTS; el abastecimiento de Madrid y su entorno debe mirar al oeste (Tiétar, Alberche, Guadarrama) y no hacia el este; la mejora de la depuración de aguas en Madrid y su entorno incorporará más de 600 hm3/año de retornos para incrementar el nivel del Tajo en Talavera de la Reina; es preciso un control en las extracciones de acuíferos de la divisoria de aguas subterráneas entre la cabecera del Tajo y las cuencas vecinas del Ebro y Júcar (masas de agua de Sigüenza-Maranchón, Molina de Aragón, Tajuña-Montes Universales y Entrepeñas en el sector del Alto Tajo); mejorar la política de desembalses y controlar los volúmenes destinados a caudal ecológico (6 m3/s en Aranjuez suponen aportar 189.2 hm3/año, es decir, más de 23% de la cabecera, y ha habido años que se ha enviado más de 50%); una vez construidos los embalses de Montoro y Fresneda, no es preciso tomar recursos del ATS para las comarcas de Puertollano y Valdepeñas, ya que puede asumirse desde el Guadiana); la regulación de la cuenca del Tajo y la modernización de regadíos facilita que, en situaciones de sequía, algunas CC.RR. puedan llevar a cabo cesiones de derechos al uso del agua; la desalación en el sureste no es una alternativa al TTS sino un complemento cada vez más utilizado en épocas de sequías (de forma continuada para abastecimiento y coyuntural en regadíos).

Referencias

1 

Dictamen de la Comisión de Estudios para el Aprovechamiento de los ríos Castril y Guardal, Legajo 15334. Archivo de la Confederación Hidrográfica del Segura (ACHS) (1942).

2 

Bautista, J., & Muñoz, J. (1986). Las presas del Estrecho de Puentes. Murcia, España: Conf. Hidrográfica del Segura.

3 

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Introduction

Background on the change in the origins of the transfer (TTS)

Many initiatives, projects and works have occurred throughout history in order to transfer water to the driest region, the Iberian Peninsula, in southeast Spain. Water scarcity forces its residents to bring water to these lands from those places where there is a surplus of water flows. Since ancient times, the people of Vinalopó have turned to the waters of Segura and Júcar. Water from the Guadalentín and Almanzora basins were initially diverted to the Caravaca springs (Segura River Basin), and then to other rivers such as Castril and Guardal (tributaries of the Guadiana Menor in the Guadalquivir Basin). Kings and governments of all times have worried about these water transfers, to which they have dedicated money and the energies of their best trained men (ACHS, 1942).

In the modern era, in the time of Charles V and Philip II, wars did not allow the development of projects to bring water from Castril and Guardal, as part of the large projects of hydraulic interconnection of the rivers of the Iberian Peninsula. Works were started, but they were interrupted, such as in 1540 because of the wars with the Protestants, in 1566 due to the Moorish Rebellion, and in 1573 with the expedition to England (the Invincible Armada).

In 1568, Hernán Pérez de Herrera sent a letter to Felipe II in which he pointed out that the solution to the water shortage would be to bring water to Lorca from Archivel, Venablón, Singla, Barranda, Caneja, Naviales and the Eyes of Archivel, places near Caravaca. In 1574, Álvaro Rodríguez de Maderuela proposed to the king a more ambitious project, the transfer from the Castril and Guardal, tributaries of the Guadiana Menor (Mula, Hernández, & Gris, 1986:35).

The Royal Certificate by Felipe IV on October 15, 1733 put Don Gregorio Lopez Madera in charge of the management of the infrastructure to bring water to the area. Technical errors and a shortage of flows forced the suspension of the works as they reached Sierra de Almorox. In the times of Felipe V, the Document of January 15, 1742 gave the responsibility for the study of the conduction to Lorca from the Castril and Guardal rivers to Lieutenant Colonel Don Sebastián Ferignan y Cortés. He took the first measurements of the Castril and Guardal in June 1742, finding a flow of 2.2 m3/s and 1.4 m3/s, respectively. He levelled over 400 km and explained the project "in more than one ‘arroba’ of paper." Many years later, in 1928, geological studies, measurement campaigns, etc. were carried out to beat Ferignán's study (Bautista & Muñoz, 1986:48).

Figure 1

Old Murcia Channel excavation (1776-1785).

2007-2422-tyca-9-02-192-gf4.jpg

The attempted works on the channel to Lorca and the financial failure of the Prádez and Company led to Carlos III cancelling the concession to Prádez on September4 September, 1776 (Royal Document decreed in San Idelfonso). By means of that Royal Certificate, another company was formed under royal auspices, the Royal Murcia Channel Company. The new company kept Boizot as the director of the works, the cost of which was borne by post office rents and also by the prices of alcohol, and barrel taxes, soda and esparto. The works were finally started and, until 1780, a lot of activity was accomplished, with the opening of roughly 27 km of the channel, with some interruptions (Figure 1). High costs led to the Royal Order of March 24, 1778, which eliminated navigation and restricted the channel to irrigation uses. The Royal Decree of February, 11 1785 dissolved the Royal Murcia Channel Company and ordered the construction of the Puentes and Valdeinfierno dams (Gil, 2017:53).

In October 1932, Martín Navarro Flores returned to the province of Almería and, accompanied by engineers Manuel Lorenzo Pardo and Clemente Sáenz García, moved to the Hijate slope, where they considered it feasible to transport the flows to the Almanzora basin (Fernández, 2006:294). On this trip, it seems that these engineers also thought of supplying these lands with water from other basins, such as the Guadiana and Tajo (Flores, 2004:191-192). The trip by Lorenzo Pardo and Clemente Saenz through southeast Spain allowed them to get in touch with the people of the Bajo Almanzora, Lorca and Cartagena fields, and to understand the urgent need to bring waters from other basins to these parched lands to avoid misery and stop emigration. "An invitation led Lorenzo, on October 24, 1932 through the lands of Cartagena and Almanzora, we accompanied him ... Three or four days later, back in Madrid on Alicante roads and inside the car, we commented on what we had contemplated with pain" (Sáenz, 1971:239-247). That made Lorenzo Pardo design a new hydraulic policy that would take better care of the southeast. He criticized the Hydraulic Works Plan of 1902 and designed the Hydraulic Works Plan of 1933, which included a study of the country's hydrological imbalance and measures to correct it, such as the Plan for the Improvement and Extension of Irrigation of Levante.

The solution of a transfer to the southeast had its origins at the headwaters of the Tajo, crossing the headwaters of the Guadiana, and with the possibility of connecting with the Júcar through the Alarcón reservoir, to get the waters of these three basins to the Talave reservoir in the Segura Basin (Torres, 1961: 37-38). The Plan for the Improvement and Extension of Irrigation in Levante planned to transfer water from the headwaters of the Tajo and the Guadiana, together with surpluses from Mijares, Turia, Júcar and Segura, in order to reach a total volume of 2297.160 hm3/year to irrigate the 338 000 ha in the provinces of Almeria, Murcia, Alicante, Valencia, Albacete and Cuenca (Flores, 2004:192).

Another proposal came from Félix de Los Ríos in 1933, when reporting on the Hydraulic Works Plan, who had already indicated the possibility of transferring waters to Levante from the Ebro River. This proposal was made in 1937, and was composed of two separate parts: one, to transfer waters from the Ebro to the Turia and, the other one, transfer and successive compensation until reaching the fields of Cartagena and Almanzora (Torres, 1961:40-41).

The General Plan of Public Works of 1940 introduced three basic concepts or guidelines for water resources planning at the national level: 1. integral regulation of own resources in the deficit basins prior to the planning of the water transfers; 2. improvement of the management of the hydraulic availabilities in the deficit areas to reduce contributions from the abundant basins as much as possible; 3. use only surplus flows from the abundant basins in deficit basins. The Plan mentions "maximum interest" in the resumption of the studies on the transfer from the Castril and Guardal rivers for the purpose of improving irrigation in Lorca and Almanzora, in order to finally decide if it is an acceptable solution or reject it.

A Ministerial Order on September 25, 1941 appointed the engineers who were to give an opinion on this work to carry out the following tasks: a) compilation of all the projects and pre-projects drafted for the aforementioned purpose, as well as measurement data of the Castril and Guardal rivers; b) study of the hydraulic needs for irrigation in the basins of the rivers mentioned, and as a consequence, the amount of water that could be transferred; c) in view of the results of the previous sections, proposal for the drafting of a suitable project.

The Study Commission for the Use of the Castril and Guardal rivers presented some solutions that were considered to be suitable for the users of the different river basins (Guadalquivir, Almanzora, Segura), including: in the Almanzora, water is a need; in Lorca, help; and in the Guadalquivir, promise of expansion. The Commission started with evidence that the transfer from Castril and Guardal was feasible, that there were winter flows without a current use concession; and that Lorca and Almanzora had reasons to be examined and perhaps served the national interest (ACHS, 1942:49).

In fact, this proposal to transfer water from Castril and Guardal to the Almanzora was not a reality until 2003, through the Negratín-Almanzora Connection (Gómez, 2017:159). However, part of the Bajo Almanzora, Lorca and Cartagena saw the idea of ​​transferring water renewed in the General Draft of the Joint Use of hydraulic resources for the central and southeast Spain the Tajo-Segura Complex, November 1967, by the engineers José María Martín Mendiluce and José María Pliego Gutiérrez. After the construction of the aqueduct, the waters reached the Segura basin in 1979, and through the Postravase network, they also reached the Cartagena, Lorca and Almanzora fields. The report drafted in 1967 by the Commission of Hydraulic Resources of the II Plan for Economic and Social Development (II PDES) and its proposal to initiate the correction of the national hydraulic imbalance by means of the Tajo-Segura Transfer was decisive for initiating the work. The fundamental conditions considered in the 1967 Draft to determine the volumes to be transferred meant that the Tajo-Segura Transfer proposal was supported by the criteria for the use of surplus and the economy of transfer schemes, both in its construction aspect and in the exploitation.

The preliminary draft clarified that the volume of the transfers would be determined by the unmet needs in the deficit area, by the availability of surpluses in the feeder basin, or by the technical-economic characteristics of the works that enable the transfer. Large transfers had to be planned in such a way that the flow captured and transported would be as uniform as possible throughout the year, to achieve a lower cost per cubic meter transported, lower installed power per cubic meter at the pumping outlets and advantages in the scheduling of the supply.

The total surpluses calculated in the Tajo basin, measured at the border with Portugal, were 5 502 hm3/year, reflecting the full satisfaction of the Tajo's total demands in the future, and since Bolarque was the suitable point of capture for the origin of the aqueduct, the transferrable volume would be fixed by the surplus in section I in the future, estimated at 1 118 hm3/year. In terms of transfers to the southeast over time, availability would be determined by the stocks for each year. The maximum resources that could be assigned to transfer to the southeast without any damage to the Tajo were 1 000 hm3/year.

Once the preliminary draft was submitted and the information process had occurred, which received 85,000 allegations, it was finally approved by Ministerial Order of August 2, 1968, after agreement by the Council of Ministers. On February 12, 1969 Law 1/1969 was published in the Official State Gazette (BOE), which approved the II Plan for Economic and Social Development (II PDES), whose article 17 provided that "The joint use of the hydraulic system Tajo-Segura (ATS) will be regulated by means of a Law." Decree 102/1969, of May 9, approved the Consolidated Text of the Law of the II PDES, and in its Fourth Final Disposition, reiterated what was ordered in article 17 of Law 1/1969. Law 21/1971 complied with this mandate, and later, Law 52/1980, when the Tajo-Segura Aqueduct (ATS) was in operation, regulated the economic regime related to its exploitation.

Objectives and methodology

The objective of this research is, considering the water policy paradigm of resource supply for a structurally deficit area such as the southeast of Spain, to highlight the value of the Tajo-Segura transfer (TTS) not only for the southeast (Postrasvase) but also for all the areas covered by the Tajo Segura Aqueduct (ATS). Knowledge about infrastructure and users was acquired through two contracts involving scientific consulting and technological support between the University of Murcia (UMU) and the Central Union of Irrigators of the Tajo-Segura Aqueduct (SCRATS) in the years 2010-2011 and 2014-2015.

The center of the Iberian Peninsula contains both sub-plateaus and is surrounded by mountainous aligned in such a way that only allow for an Atlantic influence. These mountainous systems interfere with the general circulation flow paths from the west, which prevails at our latitudes, so that when rising to cross them, rainfall increases. It is in these mountains where the headwaters of the rivers that are to be traversed are located, along the western slope, in the great spaces of the peninsular interior. Large hydrological organisms have been installed in the tertiary basins, such as the Duero in the northern sub-plateau and the Tajo and Guadiana in the south, which discharge into the Atlantic. Southeast Spain is a region on the peninsular periphery located leeward of those reliefs, and sheltered from the general circulation from the west, making it the driest region in Europe. Its water courses are of the rambla and rio-rambla type, such as Vinalopó and Guadalentín. This territory is delimited by the Mediterranean coastline and characterized by an isohyet of 400 mm of precipitation and an isotherm with an average annual temperature of over 16 ° C. It is a region with certain climatic homogeneity (the coastal steppe would be the most direct response to the SE peninsula, a desert which is an aerological and topographic shelter), where the dry months increase from NE to SW and the precipitations, in addition to being scace, are also characterized by high annual and interannual irregularity (Gómez, López, & Montaner, 2011:33-34). Water transfers are necessary, along with desalination, to meet the consumption needs of a population which exceeds five million people in summer, and to provide irrigation for more than 230 000 ha of commercial agriculture. Regarding the methodology, a diachronic study of the regional geography was carried out, along with consulting bibliography sources (especially the Archive of the Segura Hydrographic Confederation). The ceding and receiving areas were also visited (work of field) and water and irrigation managers were interviewed in order to assess the TTS.

Discussion

Management of water transfers in the Tajo-Segura Transfer system

As a result of the elimination of the Ebro transfer, an environment unfavorable to transfers was created in Spain (when Cristina Narbona was the Ministry of Environment). Some researchers of economic history, geography, ecology, etc. associated with the New Culture of Water (Arrojo, P., Del Moral, L., Martinez, J., Esteve, M.A., etc.) published statements opposing networks for those water shipments. Other researchers have defended the contributions of surpluses to the deficit basins (Gil, Morales, Rico, Hernández, Gil, Gómez, Melgarejo, Soto, etc.) based on the analysis of the role played by the water distributed by hydraulic complexes such as the TTS or the Negratín-Almanzora Connection (CNA).

Law 52/1980, of October 16, regulating the Economic Regime of the Exploitation of the Tajo-Segura Aqueduct, in its second article stipulated: "For the purposes of this Law, works of the Tajo-Segura aqueduct will be considered those executed or financed by the State to obtain, regulate, conduct and distribute the transferred water, as well as the complementary works necessary to achieve its perfect functioning".

Figure 2

Ojós dam, start of Postrasvase in Segura River Basin

2007-2422-tyca-9-02-192-gf5.jpg

“Pre-transfer” is defined by the set of works carried out in the Tajo Basin that enable the transfer of water from the Tajo headwaters to the Segura basin. While “transfer,” in the strict sense, is defined as the Tajo-Segura Aqueduct (from Bolarque in the Tajo Basin to the Talave in the Segura Basin). And Postrasvase (post-transfer) is the set of channels, aqueducts, siphons and reservoirs, water flow stations, etc., for distributing the water transferred once it reaches the Segura Basin (Figures 2 and 3).

The waters transferred by the Tajo-Segura Aqueduct (ATS) are distributed in the Postrasvase (post-transfer) area to meet irrigation and supply needs, and benefit the provinces of Murcia, Alicante and Almeria. Most are used for irrigation (up to 400 hm3/year), but the supply to the population has priority (up to 110 hm3/year), and is managed by the Commonwealth of Canales del Taibilla (MCT).

Figure 3

Irrigation areas in the Tajo-Segura Postrasvase (post-transfer). Right and left margin channels.

2007-2422-tyca-9-02-192-gf6.jpg

In recent years, a decrease in rainfall in the headwaters of the Segura and Tajo has required the MCT to increasingly turn to desalination flows (Bernabé & Gómez, 2015:286). During this period (1979-2017), the operation of the Tajo-Segura Transfer has been irregular, which in a way jeopardizes its future. An average of 324 hm3/year has been transferred through a channel built to transport 1 000 hm3/year. During hydrological years such as 1998/99 to 2002/03, more than 500 hm3/year were transferred, while other years less than 300 hm3/year were transferred. The official explanation for this variability in transfers is that the resources at the headwaters, whose historical average is 1 311 hm3/year (1940/41-2010/11), have decreased to 776 hm3/year during the period 1980/81-2010/11 (22% less). In the basin as a whole, the average for the period 1980/81-2010/11 shows a decrease in contributions of 16%, compared to the historical series (1940/41-2010/11). This difference in reductions in the headwaters, and in the basin as a whole, suggests that parameters other than rainfall are significantly affecting the resources of Entrepeñas-Buendía. We would highlight: a poor policy for dams and water releases, excessive and illegal exploitation of aquifers in the Tajo headwaters and those close to the aqueduct path (such as no. 23, de La Mancha aquifer), and the non-completion of some of the works planned in the 1967 Draft, such as the West solution for the supply of Madrid. To this we must add that there are more and more needs to be met by the Tajo-Segura Transfer, charged to the resources of the Tagus capital. Thus, the ecological flow (Qe) in Aranjuez increased from 5 to 6 m3/sec but much more has been left, which has meant more than 50% of the contributions of the headwaters of the Tajo (AP), as observed in the data in Table 1. Also to meet the environmental needs of spaces such as Tablas de Daimiel (up to 30 hm3/year) and to supply populations in municipalities in the La Mancha plains (Guadiana and Guadalquivir basins), up to 50 hm3/year (Gómez et al., 2011:70).

Table 1

Exploitation data for the Tajo headwaters.

Hydrological year AP Contribution Bolarque Release Qe Aranjuez Head consumption Shipments ATS hm 3 /year Qe/AP
hm 3 /año %
1977-78 1573   1428     91
1978-79 1848 1525 1582 -57 63 86
1979-80 992 1212 1116 96 36 112
1980-81 503 729 659 70 253 131
1981-82 637 592 577 15 345 91
1982-83 494 511 573 -63 94 116
1983-84 987 460 472 -13 141 48
1984-85 1121 459 470 -11 350 42
1985-86 869 440 360 80 353 41
1986-87 719 440 318 122 377 44
1987-88 1250 476 328 148 275 26
1988-89 762 545 417 128 348 55
1989-90 611 470 315 155 250 52
1990-91 826 438 333 105 309 40
1991-92 513 392 366 26 238 71
1992-93 464 334 299 35 185 64
1993-94 602 331 255 76 250 42
1994-95 405 315 225 90 196 56
1995-96 1039 295 198 97 343 19
1996-97 1378 295 250 45 465 18
1997-98 1229 313 294 19 447 24
1998-99 404 291 279 12 561 69
1999-00 683 303 293 10 589 43
2000-01 1367 355 345 10 567 25
2001-02 471 333 372 -39 516 79
2002-03 1091 325 394 -69 518 36
2003-04 973 335 240 95 498 25
2004-05 364 368 220 148 412 61
2005-06 398 251 220 31 218 55
2006-07 615 239 225 14 217 37
2007-08 497 249 237 12 237 48
2008-09 681 284 244 40 276 36
2009-10 1340 265 258 7 292 19
2010-11 748 332 277 55 378 37
2011-12 364 401 281 120 386 77
2012-13 916 355 257 98 372 28
2013-14 733 376 273 103 487 37
2014-15 491 363 295 68 292 60
2015-2016 681 300 289 11 192 42
TOTALES 31639 15994 15833   12326  
Medias período 811 432 406 47 324 53%
Average volume transferred in the period 324
Excess of ecological flow in Aranjuez 219
Transferable volume in the period 530

[i] Source: Own preparation with CHT data. (Gómez, 2017:58).

The Tajo-Segura Aqueduct was established as the set of "works necessary to prevent the abandonment of southeast Spain," providing resources for supplies and irrigation, and for the economic development of the southeast. It is a public work that is being amortized by users through fees that were set by Law 52/1980, of October 16, regulating the economic regime of the exploitation of the Tajo-Segura Aqueduct. With news regarding the existing fee regime, such as cost recovery (twenty years before the Water Framework Directive institutionalized this for the countries of the European Union). As of January 1, 1986, the amounts obtained by the portion of the fee corresponding to the cost of the works, that is to say component "A" of the fees, were to be directed entirely to the communities of Castilla-La Mancha, Madrid and Extremadura, in the proportion of 4/9, 3/9 and 2/9, respectively, for the execution of hydraulic works and sanitary engineering, such as those indicated in the Preliminary Draft of 1967, in these Autonomous Communities.

The Tajo-Segura Aqueduct infrastructure has become essential to water uses along its route, especially in situations of drought. Some works not only enable the distribution of transferred waters from the Tajo, Guadiana or Júcar, but also resources from the southeast. An agreement was reached for payment of a fee by the beneficiaries of the waters for the use of these hydraulic infrastructures. Along with its tracings, water treatment plants, irrigated spaces, and economic activity have been developed. The development in the southeast region has come about due to "waterways" such as the Postrasvase network, the Commonwealth of Canales del Taibilla, the Negratín-Almanzora Connection (C NA), the Rabassa-Fenollar-Amadoiro (in connection to the Júcar-Vinalopó water transfer), and water distribution networks for desalination as well as those for WWTP and STP after purification for reuse.

Conclusions and proposals

The TTS infrastructures are public works with a clear policy of amortization and cost recovery. The users of the Tajo-Segura transfer have contributed through a fee per cubic meter transferred, to amortize the works and to cover fixed and variable operating expenses. Also, the current legislation grants users the right to use the Transfer and Post-transfer infrastructure forthe flows transferred to the Tablas de Daimiel, the supply of Alto Guadiana with transferred water, the southeast supplied with its own waters, irrigation uses in the southeast with its own waters, supply the Júcar for irrigation in the Llanos de Albacete, supply the Júcar to supply Albacete, supply the Júcar for the southeast, compensation for filtrations of the Talave Tunnel in the Llanos de Albacete, and compensation for filtrations of the Talave Tunnel in Hellín.

The Tajo-Segura Transfer is part of a policy to offer resources to the southeast, but in consumption it is necessary to apply a demand management policy. Worth mentioning among the measures to supply resources are: greater regulation with more reservoirs and better management of releases; more reuse and improvement of water quality; more desalination at affordable prices for irrigation, etc. And demand management measures, such as the reduction of losses in high and low distribution networks, the modernization of irrigation with savings and efficiency in the use of water, deficit irrigation application practices, changes in productive approaches to varieties of crops with lower water demand, etc.

To ensure the continuity and the future of the TTS, proposals are needed: the Alto Tajo Exploitation System (Head) must give priority to the demands of the system itself and the first phase of the TTS. The supply of Madrid and its surroundings must depend on the west (Tiétar, Alberche, Guadarrama) and not to the east. The improvement of the purification of waters in Madrid and its surroundings will incorporate more than 600 hm3/year of returns to increase the Tajo level in Talavera de la Reina. Control is needed in the exploitation of aquifers from the subterranean watershed between the headwaters of the Tajo and the neighboring basins of the Ebro and Júcar (water masses of Sigüenza-Maranchón, Molina de Aragón, Tajuña-Montes Universales and Entrepeñas in the sector of the Alto Tajo). Improve the discharge policy and control the volumes destined to ecological flow (6 m3/s in Aranjuez mean to contribute 189.2 hm3/year, that is, more than 23% of the headwaters, and there have been years with more than 50%). Once the Montoro and Fresneda reservoirs are built, it will not be necessary to take resources from the ATS for the regions of Puertollano and Valdepeñas, as it can already be assumed from the Guadiana. The regulation of the Tajo basin and the modernization of irrigation systems make it easier for some Irrigation Communities, when transfers of rights can be made for the use of water in situations of drought. The desalination in the southeast is not an alternative to the TTS, it is complementary to be increasingly used in times of droughts (a continuous supply and in combination with irrigation).