El derecho de la naturaleza de disponer de sus residuos salinos

Víctor M. Ponce, Fernando Oñate-Valdivieso, Raúl Cobos-Aguilar

Resumen


Iones de sodio y calcio se producen de forma constante por ladesintegración de la litósfera en cantidades muy por encima de las que podrían ser asimiladas por la biósfera terrestre. En drenajes exorreicos, los residuos salinos resultantes han sido (y están siendo) transportados al océano por los ríos. Por otro lado, en drenajes endorreicos, la producción de sal se ha acumulado a través de milenios en el interior de los continentes. En general, el exorreísmo es preferible al endorreísmo, pues lleva a ecosistemas más diversos. La irrigación convierte la escorrentía en evapotranspiración, reduciendo así la cantidad de agua disponible para el lavado de las sales. Al mismo tiempo, en regiones áridas, la irrigación moviliza nuevas sales debido  al intemperismo adicional en suelos jóvenes. En el límite, cuando toda la escorrentía es secuestrada y convertida en evaporación, no queda ningún agua para llevar las sales al océano. De manera eventual, el sistema se vuelve insostenible, no por falta de agua para la vegetación, sino por falta de agua para la eliminación de las sales. Siguiendo los principios de hidrología, aquí postulamos que la naturaleza tenía un plan diferente: en promedio, dos tercios del agua disponible para el ecosistema, y el tercio restante para el lavado de las sales. La estrategia equivocada de retener toda la escorrentía con el argumento de que constituye un recurso "muy valioso" sólo puede conducir a la eventual conversión de las cuencas continentales periféricas en cuencas artificialmente infestadas con sal.


Palabras clave


sal, salinización, derecho de la naturaleza, balance de sales

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DOI: https://doi.org/10.24850/j-tyca-2018-03-01